Un equipo de científicos de la Universidad de Zúrich concluyó que la personalidad cambia a lo largo de la vida mucho más de lo que la gente cree, y que rasgos como la responsabilidad o la extraversión pueden variar tanto como los ingresos o la salud, recoge el portal Medical Xpress.
La investigación, publicada la semana pasada en la revista Communications Psychology, comenzó con una encuesta a 887 adultos de Estados Unidos, a quienes se pidió que calificaran cuánto creían que cambiaban 25 características distintas —entre ellas cinco grandes rasgos de personalidad, como apertura, responsabilidad, extraversión, amabilidad y neuroticismo, y otras variables como los ingresos, la salud o la autoestima— a lo largo de la vida.
En la segunda parte, los investigadores recurrieron a ocho estudios longitudinales a gran escala que habían seguido a 166.971 personas durante décadas en EE.UU., Alemania, Australia y Países Bajos. Con estos datos reales, midieron el cambio de personalidad de dos formas: el cambio neto, que midió la diferencia entre el principio y el final de la vida, y el cambio acumulado, que registró todos los altibajos que ocurrieron durante su vida.
Resultados inesperados
Así, al comparar las respuestas de los entrevistados con datos reales, los científicos descubrieron que la personalidad cambia tanto o más que aspectos como la satisfacción con la vida, el nivel de ingresos o el estado de salud.
Los autores observaron que la responsabilidad —entendida como la tendencia a ser cuidadoso, diligente y organizado— no se mantiene igual en la adolescencia que en la vejez y resultó ser uno de los aspectos más cambiantes de la vida de una persona. Mientras tanto, la extraversión y la apertura a nuevas experiencias fueron los rasgos que más disminuyeron con el paso de los años.
En este sentido, los científicos enfatizaron la brecha entre la percepción humana y la realidad: los participantes subestimaron los cambios en su personalidad en un 90 % al calcular las variaciones anuales, y en un 100 % al evaluar las transformaciones a lo largo de toda su vida. En cambio, al predecir cambios en su salud, solo se equivocaron entre el 29 y 43 % de las veces.
Los hallazgos cuestionan la idea de que "así es como yo soy", al demostrar que las personas pueden cambiar con el tiempo, aunque generalmente de forma gradual. No obstante, los autores advirtieron que el trabajo se centró en promedios generales, por lo que recomendaron combinar este tipo de análisis con enfoques individuales para entender mejor cómo evoluciona realmente cada persona.


