La policía austriaca arrestó en Salzburgo al presunto responsable de manipular tarros de papilla infantil con veneno para ratas, informa la prensa local. El sospechoso, un austriaco de 39 años que actuaba solo, habría exigido dos millones de euros en criptomonedas a la empresa HiPP. El hombre compraba los tarros, les añadía el tóxico y los volvía a colocar en los estantes de supermercados, sembrando el pánico durante más de un mes. Las autoridades lo mantienen bajo interrogatorio intensivo.
Las investigaciones se extendieron por varios países, localizando cinco de los seis frascos envenenados en Austria, Eslovaquia y la República Checa. Un sexto tarro sigue desaparecido, manteniendo en alerta al director de HiPP. Actualmente se enfrenta a cargos por peligro común y lesiones graves, pero si las pruebas toxicológicas confirman que la dosis de veneno (15 microgramos) era letal, el delito podría ser elevado a tentativa de asesinato.
