El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está considerando comprometer de nuevo a las Fuerzas Armadas en una operación militar contra Irán, esta vez liderada por Washington y potencialmente más amplia y prolongada que la campaña de 12 días de junio pasado, cuando se bombardearon instalaciones nucleares iraníes sin causar bajas estadounidenses, informa The New York Times.
El Departamento de Guerra ha puesto en marcha el mayor despliegue en Oriente Medio en dos décadas, sin que la Casa Blanca haya precisado si el objetivo serían solo sitios nucleares, también arsenales de misiles balísticos o incluso un cambio de gobierno en Teherán.
Evacuación de militares
Según fuentes del NYT, ante la posibilidad de una escalada, el Pentágono ha comenzado a evacuar a cientos de efectivos de la base de Al Udeid, en Catar, y de varios enclaves en Baréin donde se aloja la 5.ª Flota, al tiempo que despliega más baterías antimisiles para proteger las 13 bases donde se concentran entre 30.000 y 40.000 militares estadounidenses en la región, incluidos contingentes en Irak, Siria, Kuwait, Arabia Saudita, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos.
Dos portaviones permanecen desplegados a distancia de Irán para reducir su exposición a posibles ataques con misiles, escoltados por destructores con capacidad de interceptación.
Teherán ha advertido en una carta al secretario general de la ONU que, si es atacado, "todas las bases, instalaciones y bienes" de la fuerza hostil en la región se convertirán en objetivos legítimos y que Estados Unidos asumiría la "responsabilidad plena y directa" de cualquier consecuencia "impredecible e incontrolable".
Analistas citados por el diario señalan que, a diferencia de ocasiones anteriores, Irán podría optar esta vez por elevar los costos de una guerra para Washington y sus aliados, mientras en público la administración Trump asegura seguir abierta a una salida diplomática, aunque en privado funcionarios admiten que ven difícil que Teherán ofrezca algo en el corto plazo que frene una nueva campaña militar.
Poco después de la publicación del reportaje del New York Times, la cadena Fox News aseguró que esa información era falsa, citando a un funcionario estadounidense no identificado, mientras que News Nation afirmó que el Mando Central de EE.UU. (CENTCOM) negó de plano el contenido de la nota.


