África y el Caribe apuntan a impulsar una ruta de intercambio comercial propia, que emerja como alternativa a las arterias de distribución de productos trazadas por el Norte Global y que replantee la forzada relación histórica entre ambos continentes que dejó un rastro de sangre, dolor y despojo.
Esta propuesta, que busca generar ingresos por 1.800 millones de dólares para 2028, aspira a reconectar a las dos regiones a través de un megacorredor comercial que reviva el intercambio entre ambas.
Durante siglos, el comercio entre África y los actuales países caribeños estuvo dominado por Europa, que utilizaba los canales de comunicación continentales para materializar el expolio. En los puertos era común el intercambio de personas esclavizadas y de materias primas arrancadas de América y trabajadas forzosamente por los africanos.

Y es que, además del precedente histórico, existen desafíos como el reducido comercio intrarregional tanto en África como en el Caribe; las brechas de infraestructura; las barreras arancelarias y el patrón de exportación de materias primas a otros continentes, según el informe 'La Zona de Libre Comercio Continental Africana: ¿Un modelo para América Latina y el Caribe?', de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).
Un cambio de visión
La herida que dejaron esos siglos coloniales y poscoloniales impidió que ambos continentes tuvieran una relación comercial bilateral, libre de la apropiación europea y estadounidense de la ganancia neta. Así, con la entrada en el mercado de otras dinámicas comerciales más estratégicas para el Norte Global, esa relación entre africanos y caribeños quedó interrumpida.
El presidente y director del Consejo de Administración de Afreximbank, Benedict Oramah, ya alertaba hace un año sobre la apremiante necesidad de que África y el Caribe fortalecieran sus "lazos económicos" en un "turbulento entorno económico mundial", que a principios de este año se ha visto aún más convulso producto de la agresión de EE.UU. e Israel contra Irán y las restricciones de tránsito en el estrecho de Ormuz.
Ya en 2025 se sentaron las bases para establecer un "corredor económico trasatlántico resiliente", a través de "alianzas estratégicas, una logística optimizada y un mayor acceso al capital", expresó Oramah. La visión de esta iniciativa es la de impulsar el "crecimiento inclusivo, la creación de empleo y el desarrollo sostenible en ambos lados".
El acento, a diferencia del comercio colonial que se impuso a sangre y fuego, quiere "redefinir el futuro de las relaciones económicas afrocaribeñas, basadas en la solidaridad, los valores compartidos y una visión común de prosperidad".
¿Qué se ha hecho?
La propuesta de dar vida a este ambicioso megacorredor pasa por una serie de pasos previos que apuntan más a fortalecer los mecanismos propios de cada región, para luego relacionarse con la otra. En esta dirección, el 1 de enero de 2021 se iniciaron parcialmente las transacciones comerciales en la Zona de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA, por su sigla en inglés), según la Cepal.
Del mismo modo, se creó el Sistema Panafricano de Pagos y Liquidación (PAPSS, por sus siglas en inglés), operado por el Afreximbank y aprobado por la Unión Africana, que se propone facilitar el comercio intraafricano con la moneda local, para evitar el riesgo cambiario.
Otro de los pasos que apuntan a lograr el objetivo fue el inicio de la construcción del Centro de Comercio Africano de Afreximbank en Bridgetown, Barbados, en marzo de 2025, que se plantea como "puerta de entrada" para el comercio y la inversión entre África y el Caribe. Allí estarán oficinas de la Comunidad del Caribe (Caricom), un hotel y centros para pequeños y medianos empresarios.

En esa vía, en marzo pasado, un vuelo chárter, procedente de San Cristóbal y Nieves, aterrizó en Nigeria con más de 100 delegados de ocho naciones caribeñas para participar en un foro de inversión, recoge Bloomberg.
Aunque se espera que en mayo la aerolínea nigeriana Air Peace vuele a Antigua y Barbuda, aún hay dudas sobre la rentabilidad de este puente aéreo y la posibilidad real de fomentar las relaciones comerciales.
El diagnóstico y las cifras
El Centro de Comercio Internacional (ITC, por sus siglas en inglés), una agencia conjunta de la Organización Mundial del Comercio y Naciones Unidas, sostiene que hasta 2024 el comercio entre las dos regiones ha sido "extremadamente limitado".
Las cifras así lo demuestran. Solo 0,1 % de las exportaciones de bienes africanos van al Caribe, mientras que desde esa región al territorio africano el porcentaje está por debajo de 1 %. Esto implica un gran desafío para ambos.
Ante la realidad de estos números, el año pasado se hizo en Granada la cuarta edición del Foro de Comercio e Inversión AfriCaribe, impulsado por el Banco Africano de Exportación e Importación (Afreximbank), y que centra su atención en detectar cuáles son las "mayores oportunidades de crecimiento del comercio y la inversión" y "determinar hacia dónde dirigir los esfuerzos para eliminar las barreras existentes".
Se espera que la quinta edición del Foro sea en julio próximo en San Cristóbal y Nieves, para seguir afinando cómo podría perfilarse ese megacorredor que se plantea como una alternativa para dos continentes unidos por un origen común.








